El bienestar empieza en la mente.
Nuestro servicio de Psicología acompaña tu recuperación emocional, ayudándote a gestionar el estrés, la ansiedad y a fortalecer tu motivación. Una mente fuerte potencia la salud del cuerpo.
Ansiedad generalizada, ataques de pánico, fobias y ansiedad social.
Síntomas: preocupación excesiva, inquietud, palpitaciones, insomnio.
Depresión, distimia, trastorno bipolar.
Síntomas: tristeza persistente, pérdida de interés, cambios en apetito y sueño.
Estrés postraumático, estrés laboral o académico, burnout.
Síntomas: recuerdos intrusivos, irritabilidad, fatiga y ansiedad.
Problemas de conducta en niños y adolescentes, dificultades de adaptación a cambios vitales.
Síntomas: rebeldía, dificultades sociales, bajo rendimiento académico o laboral.
Anorexia, bulimia, trastorno por atracón.
Síntomas: alteración en hábitos alimentarios, preocupación por peso y forma corporal.
Insomnio, pesadillas recurrentes, apnea del sueño relacionada con ansiedad o estrés.
Síntomas: dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes, somnolencia diurna.
Deterioro cognitivo leve, demencias, déficit de atención (TDAH).
Síntomas: problemas de memoria, concentración y planificación.
Es la especialidad que evalúa, diagnostica y trata problemas emocionales, conductuales y mentales para mejorar la salud mental y la calidad de vida.
Ansiedad, depresión, estrés postraumático, trastornos de conducta, trastornos de alimentación, insomnio, TDAH y deterioro cognitivo, entre otros.
Niños, adolescentes y adultos que presenten dificultades emocionales, estrés, problemas de comportamiento, ansiedad o depresión, o que busquen mejorar su bienestar mental.
Terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, terapia familiar, mindfulness, reestructuración cognitiva y programas de manejo del estrés.
Depende del trastorno y del paciente; puede ir desde unas pocas sesiones hasta varios meses de seguimiento regular.
Sí. Con hábitos saludables, manejo del estrés, apoyo social, educación emocional y detección temprana de síntomas.
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Sesiones personalizadas centradas en resolver conflictos emocionales, conductuales o cognitivos.
Incluye técnicas como terapia cognitivo-conductual, terapia humanista o terapia integrativa.
Trabaja problemas comunes en un entorno grupal supervisado.
Beneficia la interacción social, el apoyo mutuo y la adquisición de habilidades sociales.
Intervenciones para mejorar la comunicación, resolver conflictos y fortalecer relaciones.
Indicada en conflictos familiares, rupturas o dificultades de crianza.
Ejercicios de atención plena, respiración y relajación muscular.
Ayudan a reducir ansiedad, estrés y mejorar el bienestar emocional.
Estrategias para identificar y controlar factores estresantes.
Incluye planificación, hábitos saludables y desarrollo de resiliencia.
Evaluaciones de inteligencia, personalidad, estado emocional y funciones cognitivas.
Permite adaptar el tratamiento, monitorizar evolución y prevenir complicaciones.