La visión es clave para tu independencia.
En MDV ofrecemos programas de rehabilitación visual diseñados para mejorar la coordinación, la concentración y la percepción espacial. Recupera confianza en tus actividades cotidianas.
Reducción significativa de la agudeza visual que no mejora con gafas, lentes de contacto o cirugía.
Puede ser consecuencia de degeneración macular, retinopatía diabética, glaucoma o traumatismos oculares.
Desalineación de los ojos que afecta la visión binocular.
Puede generar visión doble, pérdida de profundidad y fatiga visual.
Disminución de la visión en un ojo que no se corrige con lentes, generalmente desarrollada en la infancia.
Puede afectar la percepción de profundidad y la coordinación binocular.
Dificultad para realizar tareas que requieren precisión visual y motora.
Frecuente en lesiones neurológicas o tras accidentes.
Dificultad para interpretar formas, colores o distancias.
Puede deberse a daño cerebral, accidentes cerebrovasculares o traumatismos.
Sensibilidad al deslumbramiento, dificultad para ver en condiciones de poca luz..
Puede aparecer tras enfermedades de retina o degeneración macular.
Es un conjunto de técnicas y ejercicios diseñados para mejorar la función visual, maximizar la visión residual y facilitar la independencia en la vida diaria.
Pacientes con baja visión, estrabismo, ambliopía, problemas de coordinación ojo-mano o dificultades de percepción visual tras enfermedades o lesiones.
Mejora la agudeza visual, la coordinación, la percepción espacial y la capacidad de realizar actividades cotidianas con mayor seguridad y autonomía.
Ejercicios de entrenamiento ocular, terapia de coordinación ojo-mano, uso de ayudas ópticas o electrónicas y estrategias de adaptación al entorno.
Depende de la patología y la evolución del paciente; suele requerir sesiones periódicas durante semanas o meses, combinadas con ejercicios en casa.
En algunos casos sí, con revisiones oftalmológicas periódicas, control de enfermedades como diabetes o hipertensión, y hábitos que protejan la vista frente a sobreesfuerzo o lesiones.
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Ejercicios para mejorar la claridad de la visión y optimizar la función del ojo afectado.
Indicados en baja visión, ambliopía o postcirugía ocular.
Ejercicios que mejoran la precisión y sincronización entre la visión y el movimiento.
Útil en pacientes con traumatismos, accidentes cerebrovasculares o déficits neurológicos.
Técnicas para alinear y coordinar ambos ojos y mejorar la percepción de profundidad.
Incluye ejercicios oculares específicos y, en algunos casos, prismas ópticos.
Lentes especiales, lupas, telescopios portátiles o sistemas electrónicos de aumento.
Permiten maximizar la visión residual en tareas cotidianas y lectura.
Modificación de iluminación, contraste, organización del espacio y técnicas de movilidad.
Mejora la independencia y reduce el riesgo de accidentes.
Enseñanza de ejercicios para realizar en casa y seguimiento continuo de la evolución.
Ajustes personalizados según la patología y necesidades del paciente.